domingo, 14 de diciembre de 2014

La Biblia del Chisme, de Raúl A. López Nevado (reseña).



Hoy vamos a hablar de un serial de ciencia ficción humorística, del genial Raúl A. López Nevado, filósofo y escritor de ciencia ficción... no digo más. Se trata de un serial que ha ido publicando por capítulos semanalmente, y que acaba de terminar hoy. He disfrutado cada capítulo siempre con una sonrisa en la boca.

El serial trata sobre una historia de una Space Opera bastante peculiar. Los protagonistas principales, el humano Cosme y el robot Hyleas, comienzan la aventura galáctica a partir de un descubrimiento inaudito: en un Universo ya conocido completamente por la humanidad, y poblado por ella y muchas especies alienígenas, estos dos personajes descubren un planeta desconocido, o más bien olvidado. EL descubrimiento lo hacen cuando, en un mercadillo de antigüedades, encuentran un trivial muy antiguo, que compran, y en él aparece dicho planeta: Lem. 

A partir de ese momento, deciden reunir a su antigua tripulación para partir a la aventura, a descubrir ese planeta y a sacarle provecho, claro. Correrán toda clase de aventuras, perseguidos por las dos grandes facciones religiosas del Universo chismero, que desean evangelizar al nuevo planeta, además de desear hacerse con un libro muy importante que parece tener algo que ver con esta misión...

Y de la historia no puedo contar más, leedla. Lo que sí puedo decir es que se trata de una historia divertida, inteligente y gamberra. De un homenaje a la literatura de ciencia ficción, a películas, a series, a sagas, etc. Si te gusta la ciencia ficción y el humor, ésta es tu historia. Si te gustó la serie Futurama, ésta es tu historia. Si te gustan los libros de Mundodisco, de Terry Pratchett, ésta es tu historia. ¡No te la pierdas! Aquí te dejo el enlace:


http://www.ciencia-ficcion.com/varios/serial/15_bich/bich00.htm


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viernes, 5 de diciembre de 2014

Cita célebre

"Si no era Amor, era vicio. Porque jamás una boca me hizo regresar tantas veces por un beso", ("Con las alas en llamas", de German Renko).

"Si el amor es la pistola con la que todos nos suicidamos, tus besos fueron mis balas", ("Con las alas en llamas", de German Renko).

jueves, 27 de noviembre de 2014

De cortos va la cosa.

Vamos a hacer un repaso de algunos cortos muy buenos. El primero se llama "Deadlines", y nos hace recordar lo importante que es no poner límites a la creatividad, sobre todo, no poner tiempo límite para un diseño creativo. Ahí os dejo el enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=nhpYkYrZGLk



El segundo corto se llama "Doll Face", y nos hace reflexionar sobre la problemática de la sociedad actual con el tema de la belleza y de los ideales estéticos inalcanzables que nos marcan la publicidad y los mass media. Un corto muy sencillo y muy profundo, que os animo encarecidamente a ver. Os dejo el enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=nhpYkYrZGLk



El tercer corto, que sin duda es el mejor de los que vamos a presentar hoy, por su pertinencia tan actual, se llama "Idiots". Este corto trata sobre los elementos tecnológicos, su moda, la necesidad de ellos que nos crea la publicidad y la constante aparición de un modelo superior, que se convierte de nuevo en una necesidad. Haciendo una crítica voraz a la obsolescencia programada de los productos tecnológicos. Una reflexión muy interesante, y expuesta de una manera muy divertida. Os dejo con el link:

https://www.youtube.com/watch?v=5Dn6g5ouQFE



El último corto que vamos a presentar se llama "¿Te atreves a soñar?" y se trata de una reflexión sobre el esfuerzo, y sobre luchar por tus sueños. Os dejo el link:

https://www.youtube.com/watch?v=i07qz_6Mk7g






Y, para terminar, os dejo una felicitación navideña anticipada, de parte de los minions:

https://www.youtube.com/watch?v=wOWlo2dubWI



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citas

‎"El ser de una cosa finita consiste en tener en sí misma las semillas de su desaparición, la hora de su nacimiento es la hora de su muerte"(Feyerabend, "Contra el método")

‎"Todo lo que existe está ligado de este modo a todo lo demás: al proceso total del universo. Este lazo o bien es directo, por medio de un quantum singular, o bien es indirecto, a través de una serie de tales lazos"(Bohm)

"Sería absurdo formular una receta o regla general que sirva en todos los casos. Deberíamos usar nuestros propios cerebros y ser capaces de encontrar los propios modos de conducirnos en cada caso separado"(Lenin)

‎"La elección entre teorías comprehensivas descansa por completo en los intereses de cada uno, y revela el carácter más íntimo de quién elige"(Fichte)

‎"El verso que se cae y se rompe la frente en el vacío y derrama su sangre de violetas"(Picasso)

‎"Picasso es un hombre que ha intrigado al mundo entero durante mucho tiempo. Es un divo. Es posible que la suya haya sido la habilidad del hombre que sabe que sin disfraz no va a conseguir el éxito, y va tomando todas las máscaras que ha encontrado al paso"(Pío Baroja)

‎"La utilidad total de la población en su totalidad debería incrementarse quitándole mil dólares a Bill Gates a base de impuestos y dándoselos a la persona indigente; para decirlo de modo más general, la redistribución de los ingresos promueve el bienestar"(Hilary Putnam, "El desplome de la dicotomía hecho/valor y otros ensayos").
"La hermandad es producto de la desgracia"(Serie Conan el Aventurero)

"Para no volvernos locos en este mundo de locos, tenemos que aceptar que estamos locos de nacimiento"(José Antonio Marín Casanova)

citas célebres

"Lo superfluo, y no lo necesario, es lo que hace que se cometan los más grandes crímenes"(Aristóteles, "Política", pág.59)

Es peligroso que tantos ciudadanos pasen del bienestar a la miseria, porque, en este caso, es muy difícil que dejen de tener el deseo de provocar revoluciones"(Aristóteles, "Política", pág.58)
‎"Los hombres dependen en gran medida los unos de los otros. La libertad del pez grande es la muerte del pez chico"(Isaiah Berlin)


El saber de nuestros padres es un tejido de proposiciones. En nuestras manos se desarrolla y modifica a través de retoques y añadidos más o menos arbitrarios y deliberados por nuestra parte, motivados más o menos directamente por la continua estimulación de nuestros órganos sensoriales. Es un saber gris pálido, negro por el hecho y blanco por la convención. Pero no he encontrado razones de peso para concluir que haya en él ninguna hebra lo bastante negra ni lo bastante blanca”(Quine)

Cita célebre de George R. R. Martin.

"La noche y el día, el negro y el blanco, son débiles. Toda la fuerza deriva del reino que media entre ellos, en el alba y en el anochecer, en ese terrible lugar que separa la vida de la muerte. En el gris, Boyce. En el gris." (George R. R. Martin, "En las tierras perdidas", recogido en la antología "El camino de la magia").


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Algunas citas célebres de John Joseph Adams.

"Escoja lo que escoja, las acciones del mago cambian la vida del héroe para siempre"

"Leemos sobre magos porque las elecciones que llevan a cabo son las nuestras magnificadas"

"Después de siglos de anhelar la magia, por fin la tenemos, o al menos una sombra de lo que es. Nos gustan los magos porque, por grande que sea el poder que alcancemos, siempre podremos soñar con tener más"

"Leer sobre magia equivale a despertar un sueño antiguo que anida en la mente humana. El sueño de la aventura y la curiosidad, del milagro"


(John Joseph Adams, Introducción a la antología "El camino de la magia").



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Un dato extraño sobre hombres-lobo, que contradice lo que se creía comúnmente.

En el relato "La granja fantasma", de Seabury Quinn, se puede leer la siguiente frase (en boca de un personaje, que advierte a otro):

-Recuerde, M´sieur, el loup-garou, sale cuando la luna esconde su luz. 

El loup-garou es el hombre-lobo de las leyendas francesas, que, al parecer, difiere del hombre-lobo del resto de folkores de otros países, o, al menos, de la imagen del del mismo que nos ha llegado a la sociedad occidental actual. En todas las leyendas, historias, películas, series, libros, que he conocido hasta ahora, el hombre-lobo aparece cuando la luna está en su fase de luna llena. Por ello me chocó tanto leer esta frase en este relato de Seabury Quinn, un escritor norteamericano. 

Me parecía un dato interesante para compartir con vosotros. Si alguien tiene más datos sobre esta imagen atípica del hombre lobo en la literatura, por favor que se ponga en contacto conmigo.


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Algunas citas célebres muy interesantes.

"La historia es una crónica de la guerra", (de la película <Hércules, el origen de una leyenda>).

"Una lección difícil para un mundo difícil -es mejor que la aprendas-: la maldad usa muchas máscaras; la más peligrosa es la máscara de la virtud", (de la película <Sleepy Hollow>).

"De lo contrario sabrías, mi señor, que un rey vale más que su corona y un caballero mucho más que su espada", ("El rey Arturo y sus caballeros", de John Steinbeck).


miércoles, 26 de noviembre de 2014

Breves apuntes sobre Zenón de Elea

ZENÓN DE ELEA

Fue discípulo de Parménides. Decía lo mismo que él solo que de formas distintas. Toda su obra era una defensa del pensamiento parmenídeo y una crítica contra aquellos que afirman la pluralidad. Si la pluralidad existiese, dice Zenón, las cosas serían grandes y pequeñas, limitadas e ilimitadas, tan grandes para ser ilimitadas y tan pequeñas para carecer de tamaño. Todo lo que existe tiene tamaño, por tanto la pluralidad no puede existir, y por ello el ser es indivisible. Es el creador de las aporías. Si se aceptan las premisas de que parten las aporías de Zenón, las consecuencias son irrefutables.

Algunas de estas aporías son las siguientes:

-Si el punto carece de extensión y la línea se compone de puntos, y además la realidad se compone de líneas. Si sumas cero muchas veces seguirá dando cero, por tanto si el punto no tiene extensión, la línea tampoco, ni la realidad. Por tanto el ser es indivisible y carece de partes.

-Si cogemos un segmento que va desde el punto A al punto B. Desde A hasta B hay infinitas partes, pero supongamos que colocamos un punto C en el centro del segmento: desde A hasta C también habría infinitas partes. Pero esto es imposible, no puede haber un infinito más grande que otro infinito, por lo tanto el ser es indivisible.


-El movimiento es el tránsito de un lugar a otro. Si lanzamos una flecha, en cada momento está en un lugar en reposo, por lo tanto no hay movimiento.

Breves apuntes sobre Tales de Mileto

TALES DE MILETO

Nació en Mileto, aunque era descendiente de fenicios. Se le atribuye el descubrimiento de la “Osa Mayor”. Intentó encontrar un método para medir la distancia desde cualquier punto a tierra (algo muy útil para la navegación). Se le conoce por el célebre teorema que lleva su nombre, un teorema de semejanza de triángulos. Se dice que fue a Egipto a aprender las matemáticas, que luego llevaría a Grecia. Incluso algunos autores dicen que en un papiro egipcio se encontraron los teoremas de Tales y de Pitágoras.

En Egipto, la medición de las lindes y las tierras debido al continuo crecimiento y decrecimiento del río Nilo, llevó al desarrollo de la geometría. Se cuenta que Tales aprendió en Egipto que el principio de todas las cosas es el agua, esto puede deberse a que en Egipto toda la vida se organiza alrededor del río Nilo. Esta afirmación tiene bastante base, ya que los seres vivos necesitan agua para vivir. 

Esta idea del agua como arjé o principio de todas las cosas no es original de Tales, sino que podemos observarla en Homero.

Platón hablará de Tales en el Teeteto, donde contará de él que iba andando mirando a los cielos y se cayó en un pozo.

Aristóteles hablará de él en el libro primero de la política, donde contará como gracias  a la predicción que hizo Tales de una buena cosecha cuando todo indicaba lo con trario, éste se enriqueció. Con esto Aristóteles quiere dar a entender que si un filósofo no se enriquece es porque no quiere.

Aristóteles dijo que Tales creía que hasta las cosas inanimadas tenían vida, con esto le atribuye una especie de panteísmo (todo está lleno de dioses).


Breves apuntes sobre Pitágoras de Samos

PITÁGORAS DE SAMOS

Creó una secta, la secta pitagórica. Era una secta vegetariana, no comían carne porque creía en la inmortalidad y en la transmigración del alma y pensaban que si comían carne podían estar comiéndose a un antepasado suyo. Cultivaban las matemáticas.

Fue legislador de Crotona. En su secta era obligado el silencio y no podía entrarse a los templos con ropa de lana. Algunos fueron expulsados de la secta por desvelar secretos, como por ejemplo Parménides.

La teoría de la transmigración del alma podemos verla también en Asia, la de la inmortalidad del alma podemos verla en Egipto.

Pitágoras creía que el conocimiento verdadero era conocer las relaciones matemáticas existentes entre las cosas.

Se le conoce por el célebre teorema que lleva su nombre: la hipotenusa al cuadrado es igual a la suma de los cuadrados de los catetos.

Cree que el número es el principio de todas las cosas.


Se cuenta que una vez iba por la calle, y vio a un hombre pegándole a un perro, y cuando escuchó llorar al perro le dijo al hombre que parara de pegarle porque había reconocido en el perro a un viejo amigo que había muerto.

Breves apuntes sobre Parménides de Elea

PARMÉNIDES DE ELEA

Era pitagórico. Es el creador de la doctrina del ser. Fue discípulo de Jenófanes pero no le siguió, siguió al pitagórico Aminias. Los pitagóricos le expulsaron de la secta por desvelar algunos secretos de la misma. Su filosofía la escribió en hexámetros, probablemente influido por Jenófanes. Platón dedicará un libro entero al pensamiento parmenídeo, que influyó mucho en él. El concepto de idea platónica es heredero del concepto de ser parmenídeo. Se dice que Parménides fue legislador de Elea.
Lo que queda de su poema, fue traducido por Sexto Pírico, un escepticista. En el poema de Parménides se describe el paso de la ignorancia al conocimiento a través de una verdad que le es revelada por una diosa. Aquí podemos observar que no hay ateísmo en el mundo presocrático. En el poema se separan dos vías del conocimiento: verdad (aleteia) y opinión (doxa). Dice que la única vía válida es la de la verdad o la de la razón, mientras que no hay verdad alguna en la doxa. Aunque también dice que hay que conocer la opinión a pesar de que no haya verdad alguna en ella.

Cree que pensar y  ser es lo mismo. Esto influirá en Platón, en el positivismo, y en Descartes.

Niega el movimiento, la temporalidad, y el vacío. El ser es uno, eterno, inmóvil, inengendrado, indestructible, completo, e infinito. El ser es y no puede ser generado. Carece de partes, por ello es indestructible.


El ser es y el no ser no es. Lo que no es no puede ser conocido. Lo que puede decirse y pensarse debe ser.

Breves apuntes sobre Jenófanes de Colofón

JENÓFANES DE COLOFÓN

Es el creador de la escuela eleática. Era un poeta que alababa los placeres de la vida. Enemigo de la escuela pitagórica. Estaba en contra del antropomorfismo (darle a todo las características de los hombres, incluso a los dioses). No se sabe si era politeísta o monoteísta. Se pueden observar algunas contradicciones en él.

Critica la Odisea y la Ilíada porque en estas dos obras se le dan a los dioses características humanas. Dice incluso que Homero es un mal ejemplo para los jóvenes.

Insiste en la existencia de dioses, solo que no son como se pensaban. Se supone que Jenófanes era escéptico, que cree que lo dicho no es concreto pero hay que seguir investigando.

Dice que hay un Dios que “todo lo ve y todo lo oye”, aquí entra en contradicción con su crítica del antropomorfismo porque le está dando al Dios las características humanas de ver y oír. Además dice que este Dios no se mueve, no cambia, es eterno y todo lo mueve con la mente.

Es agnóstico, dice que no se puede conocer a Dios empíricamente, aunque hay que creer que existe porque si no nada tendría sentido si todos, independientemente de sus acciones reciben el mismo final. Aquí relaciona moral y religión.

Hay dos formas de pensar cómo aprende el hombre, una es por él mismo, y otra es gracias a los dioses. Jenófanes es partidario de lo primero, al igual que Demócrito.


Dice que lo que es hoy, en otro momento no ha sido, todo por causas físicas y naturales. En el mundo griego existía la tendencia de pensar que cada cierto tiempo habían catástrofes naturales, en un movimiento cíclico en el que todos los elementos se sobreponen unos a otros.

Breves apuntes sobre Heráclito de Éfeso

HERÁCLITO DE ÉFESO

Dicen que es el padre de la dialéctica. Era muy dado a la formulación de enigmas. Se dirigía a los demás como si no pudiesen comprender lo que él les quería decir. Se le conoce como el filósofo oscuro, el misántropo. Debido a su carácter asocial vivió en el monte alimentándose de hierbas y plantas. Murió a los setenta años de hidropesía, dicen que los médicos no hicieron nada por salvarle porque les criticaba en sus escritos.

Para él el arjé era el fuego. Toda su filosofía giraba en torno al fuego y al logos. Creía que el cosmos no había sido creado sino que fue, es y será fuego eterno que se enciende según medida y  se extingue según medida.

Para él la realidad era una síntesis armónica de contrarios. Dijo que la guerra (conflicto) era el padre de todas las cosas: a unos los hizo libres y a otros esclavos; a unos los hizo dioses y a otros hombres. Cree que solo existe una sabiduría: conocer cómo todas las cosas son gobernadas a través de todas las cosas.

Dijo que no se podía meter dos veces en el mismo río porque todo estaba en continuo devenir o cambio. Su discípulo Crátilo llegará a decir incluso que Heráclito se equivocaba en esta afirmación porque ni siquiera se podría meter una vez en el mismo río.

Dijo que cuando algo estaba quieto se corrompe, como por ejemplo el agua estancada.


Dijo que de la tierra viene el agua, y del agua el alma. Distingue dos estados del alma: húmeda y seca. Decía que un alma seca era sabia y buena, y que la humedad era la muerte del alma.  

Breves apuntes sobre Empédocles de Ágragas

EMPÉDOCLES DE ÁGRAGAS

Era pitagórico. Estaba muy influido por la teoría de la transmigración del alma, hasta tal punto que se presentaba a él mismo como poeta y mago, habiendo sido otras cosas en otra vida. Se le conoce como un filósofo, un mago, un místico, un físico, un poeta. Se le atribuyen dos obras: “La Naturaleza” y “Las purificaciones”. La obra “La Naturaleza” no se sabe si la escribió porque a casi todos los filósofos presocráticos se les atribuye una obra con ese nombre.

Fue el creador de la doctrina de los cuatro elementos: fuego, aire, tierra, y agua. Decía que en la naturaleza había dos fuerzas: atracción (amor) y repulsión (odio).

Cree que ambas vías del conocimiento son igualmente válidas. Piensa que la vida surgió por azar, y que en un principio no había orden en la naturaleza. Esto último será muy criticado por Aristóteles.

Habla de adaptación animal, cosa que será después uno de los principios en los que se basará Charles Darwin para elaborar su teoría del evolucionismo. Habla también de transmisión “genética”. Está en contra de las doctrinas finalistas o teleológicas.

Breves datos sobre Anaxímenes de Mileto

ANAXÍMENES DE MILETO

Aristóteles dirá que Anaxímenes y Diógenes pensaban que el aire era el arjé o principio de todas las cosas, y que tenía dos maneras de comportarse: condensación (se intensifica) y ralefación (se hace más sutil). A través de estos dos comportamientos se crearía todo.

Cicerón dice de él que pensaba que el aire era inmenso e infinito, y que estaba en movimiento. San Agustín dice que para Anaxímenes la causa de todas las cosas era el aire infinito, pero no negó a los dioses, aunque tampoco piensa que los dioses crearan el aire, sino al revés.


Del mismo modo que nuestra alma que nos une es aire, todo lo que nos rodea es aire también.

Breves apuntes sobre Anaximandro de Mileto

ANAXIMANDRO DE MILETO

Fue discípulo de Tales. Se dice que predecía el tiempo climático. Cuentan que fue el primero en inventar un reloj, el gnomon, aunque en realidad ese reloj venía de los babilonios, él solo lo trajo a Grecia. Fue el primero en hacer un mapa del mundo (del entonces conocido).

Para él, el arjé era el ápeiron: lo indefinido. El ápeiron era divino, infinito, y eterno. La primera vez que aparece en filosofía la palabra divino es aquí, es el primero en preguntarse por el ser de lo divino, por la teología. Werner Jaeger dice que las características que Anaximandro le da a su ápeiron son las mismas que le dan los monoteístas a Dios, con esto intenta defender teoría en la que niega el ateísmo en el mundo presocrático.

Habla de evolución animal, e incluso de evolución del hombre. Dice que las primeras formas de vida fueron acuáticas, y que las terrestres fueron anteriormente acuáticas. Cree que ya que el hombre está más indefenso que las demás especies, debiera haber pertenecido antes a otra especie. Piensa que los hombres estaban en un principio contenidos dentro de una especie de peces hasta su pubertad, en la que salían de esos peces capaces de valerse por sí mismos.

Aristóteles dice que Anaximandro creía que el mar estaba secándose y que terminaría por hacerlo del todo. Esto podía deberse al descubrimiento de fósiles de animales marinos en montes o en tierra, lo que llevaría a pensar que esa zona antes había sido mar. También decía Aristóteles de él que creía que la tierra era cilíndrica y que era el centro del universo, con lo que sería el primer geocentrista.


Anaximandro decía que la infinitud era el elemento de lo divino. Pensaba que había un orden en la naturaleza, y que por tanto podía ser conocida.

TOULMINN. EL CONTRARRENACIMIENTO DEL SIGLO XVII.

José Antonio Herrera Márquez

TOULMINN. EL CONTRARRENACIMIENTO DEL SIGLO XVII.

No podemos dejar sin examinar el contexto en el que se desarrollaron las ideas de Descartes: ¿No pudo haber algo en su vida, y en su época, que arrojara una luz poderosa sobre su desarrollo intelectual? Generalmente no se encuentran las cosas que no nos hemos molestado en buscar. Enfrentados a la pregunta acerca de la vida y la época de Descartes, la mayor parte de los historiadores de la filosofía prefieren mirar a otra parte. ¿Por qué se producen cambios culturales en el momento en que se producen? ¿Qué tipo de circunstancias suelen desencadenarlos? ¿Qué acontecimientos concretos contribuyeron a que se abandonara el humanismo del siglo XVI?

El asesinato del rey Enrique de Francia fue importante. Enrique no permitió que el dogmatismo doctrinal arramblara con el pragmatismo político, como Montaigne no permitió que el dogmatismo filosófico se impusiera al testimonio de la experiencia cotidiana. Los dos hombres elevaron las modestas prerrogativas de la experiencia por encima de las exigencias fanáticas de la lealtad doctrinal y fueron, por tanto, unos escépticos. Pero el escepticismo de Enrique, como el de Montaigne, no fue como ese dogmatismo negativo que se niega sistemáticamente a aceptar todo lo que no sea totalmente cierto. Fue más bien el escepticismo modesto de los que respetan el derecho de cada cual a tener su propia opinión, una opinión alcanzada mediante la reflexión sincera sobre la experiencia cotidiana.

En mayo de 1610, en una época en la que cada monarca europeo tomaba partido en función de su fe religiosa, Enrique trató de demostrar que se podía gobernar a un gran reino aceptando la lealtad de ciudadanos de diferentes concesiones. Enrique esperaba construir en Francia un reino que mantuviera el equilibrio ente sus súbditos católicos y protestantes. Tras la muerte de Enrique, las disensiones religiosas que con tanto esfuerzo había tratado de evitar volvieron a cobrar nueva fuerza. El asesinato de Enrique IV asestó un golpe mortal a las esperanzas de quienes, tanto en Francia como en otros lugares, veían en la tolerancia la mejor manera de desactivar la rivalidad entre las distintas confesiones. El asesinato de Enrique transmitió al pueblo de Francia y de toda Europa este mensaje elemental: <<Ha fracasado la política de la tolerancia religiosa>>. Sólo Holanda siguió siendo un remanso de tolerancia, a donde las sectas unitarias y otras poco populares podían acudir en busca de refugio y protección.

En 1620, las personas que ostentaban algún poder político o autoridad teológica en Europa ya no veían el pluralismo de Montaigne como una opción intelectual viable, al igual que la tolerancia de Enrique no era tampoco para ellas una opción. La disposición de los humanistas para convivir con la incertidumbre, la ambigüedad y las diferencias de opinión no había hecho nada- en  opinión de tales personas –para impedir el conflicto religioso; luego- inferían –había contribuido a causar aquel estado de cosas degenerado. Si el escepticismo nos dejaba indefensos, se imponía con urgencia la certeza. Tal vez no fuera obvio aquello sobre lo que se suponía que la gente debía estar segura; pero la incertidumbre se había vuelto inaceptable.

Fracasada cualquier política tendente a conseguir que los sectarios dejaran de matarse unos a otros, ¿no había a la vista otra salida posible? ¿No podían los filósofos descubrir, por ejemplo, una nueva base, más racional, para establecer un marco de conceptos y creencias capaz de alcanzar la certeza convenida que los escépticos habían declarado imposible? Si la incertidumbre, la ambigüedad y la aceptación del pluralismo sólo conducían, en la práctica, a la intensificación de la guerra religiosa, sin duda había llegado el momento de descubrir algún método racional para demostrar la corrección de partida de las doctrinas filosóficas, científicas o teológicas.

El eclipse de la reputación filosófica de Montaigne, junto con las consecuencias políticas del asesinato de Enrique IV, están enhebrados por un hilo común: la insatisfacción con el escepticismo, lo que llevó a la gente a no querer suspender su investigación de doctrinas demostrables, a desconfiar activamente de los incrédulos y, finalmente, a creer en la creencia propiamente dicha. Si los europeos querían evitar caer en un atolladero escéptico, tenían, al parecer, que encontrar algo de lo que estar seguros.

En 1603 Enrique IV autorizó a los jesuitas a reanudar su labor evangelizadora por toda Francia y a fundar una cadena de colegios para los jóvenes mejor dotados de las clases profesionales y nobles. Durante muchos años, los eruditos, escritores y algunos funcionarios de Francia estudiaron en estos colegios de los jesuitas. Según los términos del convenio, Enrique legó también a la Compañía de Jesús como emplazamiento para el primer colegio una de sus propiedades familiares de La Flèche, no lejos de Le Mans (ironías de la historia, se trataba del mismo sitio en el que fuera concebido). Finalmente, se estipuló que, después de su muerte y de la de su segunda mujer, sus corazones fueran conservados en un relicario de la capilla del colegio de La Flèche. Al enterarse de la muerte de Enrique, los jesuitas no dudaron en reclamar su corazón, el cual fue transportado desde París hasta La Flèche en diligencia. Una vez aquí, fue colocado en un cáliz de plata en el transcurso de una ceremonia celebrada a principios de junio, en la que se combinó el pesar con el orgullo, y a la que asistió toda la comunidad del colegio. Entre los asistentes a la ceremonia se hallaba un estudiante nacido en La Haya, muy inteligente pero algo enfermizo, que respondía al nombre de René Descartes. Celebraron toda una serie de actos por su muerte. Durante los años de formación de Descartes allí, el asesinato de Enrique no fue una simple notica más, sino algo que interesó vivamente a toda la comunidad del colegio.

Cuando estalló la Guerra de los Treinta Años en 1618, Descartes tenía veinte y tantos años solamente; y cuando concluyó, en 1648, a Descartes le quedaban sólo dos años de vida. Es decir, que toda su vida madura la pasó a la sombra de dicha guerra. Descartes no fue indiferente a esta guerra.
Teniendo en cuenta estos antecedentes, la reacción de Descartes al escepticismo de Montaigne es más fácil de comprender. Descartes no podía compartir con Montaigne la tolerancia de la ambigüedad, la falta de claridad y certeza ni la diversidad de opiniones humanas contrarias. En vez de ver las obras de Descartes como las creaciones de un hombre sobre cuyo genio los acontecimientos de su época arrojan escasa luz, se impone recontextualizar las ideas y los métodos intelectuales que la explicación al uso por parte de la filosofía moderna se esfuerza tanto en descontextualizar. En pleno vértice de la popularidad de Montaigne, el intento de Descartes por evitar su escepticismo y encontrar una sola cosa cierta que hiciera posibles otras certezas- en su caso, el cogito –podía recibir la crítica de no saber contestar a los poderosos argumentos a favor del escepticismo clásico. Cincuenta años después, para una generación cuya experiencia fundamental había sido la Guerra de los Treinta Años, con la destrucción del tejido social que ésta trajo consigo, el atractivo de la certeza geométrica y de ideas claras y distintas contribuyó poderosamente para que su programa filosófico resultara nuevamente convincente.

La búsqueda de la certeza de los filósofos del siglo XVII no fue una mera propuesta para conseguir esquemas intelectuales abstractos y atemporales, soñados como objetos de puro y aséptico estudio intelectual. Fue una reacción y una respuesta temporal a un desafío histórico concreto: el caos político, social y teológico encarnado en la Guerra de los Treinta Años. La versión al uso del desarrollo filosófico de Descartes deja paso a una versión sin duda más verídica y halagadora: la de un joven intelectual cuyas reflexiones ofrecieron a otras personas de su generación la esperanza de razonar fuera del caos político y teológico en una época en la que a nadie se le ocurría otra solución que la de seguir combatiendo una guerra interminable. La crisis general de principios del siglo XVII no fue, en suma, sólo económica y social, sino también intelectual y espiritual: supuso el hundimiento de la confianza pública en el antiguo consenso cosmopolita.

El método consistente en basar las teorías en conceptos claros y distintos sedujo, así, a Descartes por dos tipos de razones: instrumentales, en cuanto que resolvían problemas en las ciencias empíricas, e intrínsecas, en cuanto que eran fuente de certeza en un mundo en el que el escepticismo se movía a sus anchas.


Es evidente que esta revolución no estuvo motivada por unas intenciones puramente progresistas, como se nos quiso hacer creer en las décadas de los años treinta y cuarenta, motivación que se encuentra, de manera especialmente realista, en los escritos de Francis Bacon. Las revoluciones del siglo XVII se hicieron igualmente como una manera de imponer unas posturas tajantes e intransigentes que muchos humanistas, como Montaigne, habrían considerado sospechosas. La tesis oficial sobre la modernidad trató, así, de manera anacrónica, de poner en el haber de los filósofos del siglo XVII la preocupación por la tolerancia y por el bienestar y la diversidad humanos. Un mérito que hay que atribuir más bien a los humanistas del siglo XVI, pues estas posturas corrieron parejas con una filosofía escéptica que los filósofos racionalistas, como Descartes, estaban obligados, al menos en público, a rechazar y a poner en entredicho.

TOULMINN. ¿QUÉ PROBLEMA PLANTEA LA MODERNIDAD?

José Antonio Herrera Márquez

TOULMINN. ¿QUÉ PROBLEMA PLANTEA LA MODERNIDAD?

Hay que replantearse la cuestión de cómo surgió la modernidad. Se pregunta si no habría que poner el inicio en los argumentos escépticos de Montaigne más que en el método de la duda sistemática de Descartes. Ve la urgencia de reapropiarnos de la sabiduría de los humanistas del siglo XVI y desarrollar un punto de vista que combine el rigor abstracto y la exactitud de la nueva filosofía del siglo XVII con una preocupación práctica por la vida humana en sus aspectos más concretos.

Es importante esta mirada atrás porque nuestra forma de ver el pasado nos influye en nuestra actitud para afrontar el futuro. Las creencias que configuran nuestra visión histórica representan nuestro horizonte de expectativas. Este horizonte delimita el campo de acción en el que, en un determinado momento, nos parece posible, o factible, cambiar los asuntos humanos y decidir cuál de nuestras metas más preciadas se puede llevar a la práctica.

La modernidad como tal está tocando a su fin. Pero, para poder configurar hoy un horizonte de expectativas razonable y realista, debemos empezar reconstruyendo el relato de las circunstancias en las que se gestó el proyecto moderno, así como los presupuestos filosóficos, científicos, sociales e históricos en que éste se basó y la subsiguiente secuencia de episodios que ha conducido a nuestra encrucijada actual.

Los críticos sitúan el nacimiento de la era moderna entorno a las primeras décadas del siglo XVII, pero Toulmin la va a situar en el siglo XVI. Todos convienen en que los sedicentes nuevos filósofos del siglo XVII fueron los responsables de nuevas maneras de pensar sobre la naturaleza y la sociedad. Obligaron al mundo moderno a razonar sobre la naturaleza de una manera nueva y científica, y a utilizar métodos más racionales para abordar los problemas de la vida humana y la sociedad. Su obra supuso, pues, un punto de inflexión en la historia europea y merece que se la considere como el verdadero punto de arranque de la modernidad.

Descartes inicia el estilo de la filosofía moderna, centrada en la teoría. En filosofía se puede sostener que la modernidad es algo ya pasado y finiquitado. Tras el trabajo destructivo de Dewey, Heidegger, Wittgenstein y Rorty, la filosofía tiene unas opciones bastante limitadas, opciones que se reducen básicamente a tres posibilidades: puede aferrarse al desacreditado programa de investigación de una filosofía puramente teórica (es decir, <<moderna>>), o puede volver a sus tradiciones anteriores al siglo XVII y tratar de recuperar los temas perdidos (<<premodernos>>) que fueron desechados por Descartes, pero que pueden resultar muy útiles en el futuro.

La originalidad del trabajo de los científicos del siglo XVII en el campo de la mecánica y la astronomía es más real e importante que nunca. Pero cualquier suposición de que sus éxitos fueron el resultado de sustituir el peso medieval de la tradición y la superstición por un método racionalmente autojustificador es cerrar los ojos a la evidencia y a una necesaria matización ante una secuencia de acontecimientos compleja.

La tesis heredada daba por sentado que las condiciones políticas, económicas, sociales e intelectuales de Europa occidental mejoraron radicalmente a partir de 1600, lo que alentó y propició el desarrollo de nuevas instituciones políticas y métodos de investigación más racionales. Pero esta suposición está cada vez más cuestionada. En la década de los treinta creíamos que la filosofía y la ciencia del siglo XVII eran producto de la prosperidad; pero esa creencia ya no aguanta un análisis mínimamente serio. Los años que van de 1605 a 1650, lejos de ser prósperos y gratos, se ven ahora como los más ingratos, y hasta como los más frenéticos, de toda la historia europea. Así pues, en vez de considerar la ciencia y la filosofía modernas como un producto de un tipo de vida ociosa, hay que poner patas arriba la visión heredada y considerarlas como las respuestas que encontró una sociedad a la crisis en que se vio inmersa. También creíamos que, después de 1600, el yugo de la religión fue más ligero que antes, cuando lo cierto es que la situación teológica había sido menos onerosa a mediados del siglo XVI de lo que sería entre 1620 y 1660.

Cuando cotejamos la cultura laica del XVII con los humanistas del siglo XVI, con escritores como Erasmo de Rotterdam, Montaigne, Francis Bacon, Rabelais, Shakespeare, se nos antoja bastante difícil sostener que esa cultura laica de la modernidad fue producto exclusivo del siglo XVII. El Renacimiento fue a todas luces una fase pasajera en la que germinaron y se desarrollaron las semillas de la modernidad, sin alcanzar ese punto en el que resultaron ser una amenaza, o algo peor, para las estructuras vigentes de la sociedad política.

En vez de centrarnos exclusivamente en la primera fase del siglo XVII, aquí podremos preguntarnos, pues, si el mundo y la cultura modernos tuvieron en realidad dos orígenes distintos en vez de uno solo, el primero de los cuales (la fase literaria o humanista) habría precedido al segundo en un siglo aproximadamente. Si seguimos esta sugerencia, y retrotraernos los orígenes de la modernidad a los últimos autores renacentistas de la Europa septentrional del siglo XVI, descubriremos la segunda fase, es decir, la científica y filosófica, a partir de 1630, una fase que lleva a muchos europeos a volver la espalda a los temas más dominantes de la primera fase, es decir, la literaria o humanista.
En el Renacimiento, la recuperación de la historia y la literatura antiguas contribuyó poderosamente a intensificar su sensibilidad hacia la diversidad caleidoscópica y la dependencia contextual de los asuntos humanos. Las distintas variedades de la falibilidad humana, antes no tenidas en cuenta, empezaron a ser ensalzadas como consecuencias maravillosamente ilimitadas del carácter y la personalidad del ser humano. Era mejor suspender el juicio en asuntos de teoría general y esforzarse por conseguir una visión profunda tanto del mundo natural como de los asuntos humanos, tal y como se nos aparecen en la experiencia real. Este respeto por las posibilidades racionales de la experiencia humana es algo que hay que poner en el haber de los humanistas del Renacimiento; pero éstos tuvieron también una conciencia especial de los límites de la experiencia humana. Enseñaron a los lectores la lección de que las teorías filosóficas superan los límites de la racionalidad humana.

Debemos aceptar la diversidad de opiniones con un espíritu de tolerancia. Tolerar la pluralidad, ambigüedad o falta de certeza resultantes no es ningún error, y mucho menos un pecado. Si nos paramos a reflexionar, veremos que éste es el precio que tenemos que pagar por ser seres humanos, y no dioses.

A lo largo del siglo XVII, esta visión tan interesante fue perdiéndose poco a poco. Se fue pasando de lo oral a lo escrito; de lo particular a lo universal; de lo local a lo general; de lo temporal a lo atemporal.

-De lo oral a lo escrito. El programa de investigación de la filosofía moderna postergó, así, todas las cuestiones sobre la argumentación- entre personas concretas en situaciones concretas, acerca de casos concretos y allí donde hay varias cosas en juego –a favor de pruebas que podían ponerse por escrito, y juzgarse también en cuanto escritas. Después de la década de 1630, la tradición de la filosofía moderna en Europa occidental se centró en el análisis formal de cadenas de enunciados escritos más que en los méritos y defectos concretos de una manifestación persuasiva. En esta tradición, la retórica deja paso a la lógica formal.

-De lo particular a lo universal. Henry More y los platónicos de Cambridge consiguieron que la ética entrara a formar parte de la teoría abstracta general, divorciada de los problemas concretos de la práctica moral; y, también desde entonces, los filósofos modernos en su conjunto han venido sosteniendo que- al igual que el Bien y la Libertad, o que el Espíritu y la Materia –lo Bueno y lo justo se deben conformar a unos principios atemporales y universales, al tiempo que consideraban afilosóficos o poco honrados a cuantos escritores se centraban en casos concretos, o en casos marcados por determinadas circunstancias.  La filosofía moral moderna no se interesaría ya por estudios de casos concretos o discriminaciones morales concretas, sino por los principios generales y globales de la teoría ética. En una palabra, que los casos concretos dejaron paso a los principios generales.

-De lo local a lo general. Descartes decía que <<la historia es como viajar por el extranjero. Amplía la mente, pero no la profundiza>>. Descartes dejó bien claro que la verdadera comprensión filosófica nunca resultaba de acumular experiencia de determinados individuos o casos específicos. Las exigencias de la racionalidad hacían que la filosofía tuviera que buscar ideas y principios abstractos y generales, capaces de englobar e iluminar los casos particulares. Pero la tarea del filósofo consistía en descubrir principios generales de salud política ocultos bajo las idiosincrasias locales, con objeto de arrojar luz sobre las cosas que hacen que una ciudad sea saludable o funcione bien. Cuando los filósofos modernos despacharon la etnografía y la historia con el calificativo despectivo de irrelevantes para la investigación verdaderamente filosófica, excluyeron de su quehacer particular toda una serie de cuestiones que habían sido reconocidas anteriormente como tema legítimo de investigación. Es decir, que a partir de entonces la diversidad concreta dejó paso a axiomas abstractos.

-De lo temporal a lo atemporal. Todos los problemas de la práctica del derecho y la medicina son temporales. Se refieren a unos momentos específicos en el tiempo: ahora y no después, hoy y no ayer. En dichos problemas, el tiempo es esencial, y, según la formulación de Aristóteles, se dilucidan según lo exija la ocasión. Las cuestiones sobre la temporalidad de las decisiones y acciones, o de las declaraciones y argumentaciones, habían sido los asuntos básicos de la filosofía precedente. Para los eruditos del siglo XVI, el modelo del quehacer racional no era la ciencia, sino el derecho. Cien años después, las tornas han cambiado por completo. Para Descartes y sus sucesores, las cuestiones temporales no tienen ninguna importancia para la filosofía; por eso se esfuerzan por sacar a la luz las estructuras permanentes que subyacen a todos los fenómenos cambiantes de la naturaleza. A partir de la época de Descartes, la atención se centra en principios atemporales que rigen para todas las épocas por igual, de manera que lo transitorio deja paso a lo permanente.

Estos 4 cambios mentales eran distintos; pero, tomados en su contexto histórico tenían mucho en común, y el resultado global sobrepasó lo que podría haber producido uno de ellos por sí solo. Todos reflejaron un abandono histórico de la filosofía práctica, que se alimentaba de la medicina clínica, la práctica judicial y el análisis de casos morales concretos, o, si se quiere, de la fuerza retórica del razonamiento oral, en aras de una concepción teórica de la filosofía. Se pasa de una filosofía práctica a una filosofía teórica.

Al desvincular la racionalidad y la lógica de la retórica y las emociones, estamos siguiendo sin saberlo la agenda básica de la filosofía moderna. La epistemología no sólo aborda cuestiones intelectuales, sino también morales. Los conceptos abstractos y los argumentos formales, así como las ideas y las proposiciones intuitivas, no son el único tema de estudio para el filósofo; antes bien, éste puede ocuparse de la totalidad de la experiencia humana de manera variada y concreta. Éstas son las lecciones que sacamos de los humanistas, unas lecciones que están en las antípodas de un racionalismo que pone tierra de por medio entre las emociones y la razón y nos sume, en definitiva, en un escapismo moral. Al tratar los sentimientos como meros efectos de procesos causales, nos los quita de las manos y nos exime de toda responsabilidad: lo único de lo que somos racionalmente responsables (al parecer) es de pensar correctamente.

El contraste entre la modestia práctica y la libertad intelectual del humanismo del Renacimiento, de un lado, y las ambiciones teóricas y restricciones intelectuales del racionalismo del siglo XVII, del otro, es un factor determinante para nuestra versión revisada de los orígenes de la modernidad. El gambito de salida de la filosofía moderna no coincide, así, con el racionalismo descontextualizado de Descartes, sino con la reformulación que hace Montaigne del escepticismo clásico en su Apología, en la que tantas anticipaciones de Wittgenstein encontramos. Es Montaigne, y no Descartes, quien juega, y sale, con blancas. Los argumentos de Descartes son la respuesta de las negras a este movimiento.

La modernidad tuvo dos puntos de partida distintos: uno humanista, fundado en la literatura clásica, y otro científico, basado en la filosofía natural del siglo XVII. En nuestra versión revisada del paso de la primera fase de la modernidad a la segunda, debemos tener en cuenta que nos las vemos con un período de cincuenta años escasos. 

jueves, 20 de noviembre de 2014

Amadís y el rayo de hierro, de Luis Guillermo del Corral (reseña).


Hoy voy a reseñar "Amadís y el Rayo de Hierro", de Luis Guillermo del Corral. Ante todo he de decir que me alegra enormemente que una editorial nueva se haya decidido a resucitar para el mercado español el formato bolsilibro, y a un buen precio, por cierto. La editorial que ha llevado a cabo esto es Neonauta Ediciones, que ya lleva 4 títulos publicados en el formato bolsilibro.

El autor nos vuelve a sorprender, como ya lo hizo con "Vindius, el guerrero del norte", con una historia de espada y brujería al más puro estilo, pero tomando los componentes de la misma de la cultura española. En este caso, la historia se centra en las aventuras que vive, en otro mundo, el famoso personaje de la literatura clásica de aventuras española Amadís de Gaula. Una vuelta de tuerca a la leyenda del personaje, que nos muestra a un Amadís más humano y cercano.

Una aventura que te atrapa entre la páginas de este bolsilibro y no te deja salir de ellas hasta acabarla. Un ritmo muy bueno, y una trama trabajada. Todo comienza con un mago que hace venir a Amadís desde nuestro mundo al suyo para llevar a cabo una tarea que nadie de su mundo se atrevería: empuñar el Rayo de Hierro para enfrentarse a un gigante.

Toda una aventura que nuestro Amadís emprenderá acompañado por una reina, que además de ser reina es amazona. Un misterioso mago, apodado el mago de las cadenas. Bandos enfrentados que quieren hacerse con el Rayo de Hierro, un arma arcana y muy poderosa. Aventuras, brujería, y diversión. No dejes de acompañar a nuestro héroe patrio en esta aventura. 

Totalmente recomendada.


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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Lendaria, de Josué Ramos (reseña).


Buenas, hoy voy a reseñar Lendaria, de Josué Ramos. Se trata de una novela de estilo pulp, es una space opera con toques steampunk. Está publicada dentro de la colección Tesla de la editorial Dlorean Ediciones. Y he reseñado varias obras de esta misma editorial porque es una de las pocas editoriales españolas dedicadas a publicar pulp de autores nuevos. Me parece que he de decir que en España tenemos muy buenos autores pulp, aunque muchos no lo hayan descubierto aún. Si ése es vuestro caso, esta es una buena novela para empezar a hacerlo. 

La historia comienza con un bloqueo a un pequeño planeta libre, llevado a cabo por parte de un Imperio Galáctico, con la excusa de investigar cierto caso de contrabando. Los motivos son dudosos, y hacen sospechar de una posible trama para anexionarse el planeta...

En Lendaria asistimos a una epopeya galáctica protagonizada por un robot de protocolo. Algunos han dicho que tiene parecido con Star Wars por el hecho de que aparece un robot de protocolo, o porque en una determinada escena aparece una suerte de sable de luz, pero no comparto esa opinión. Creo que más que tener un parecido real con la saga de Star Wars, el autor pretendía hacerle un guiño a dicha saga, y también a sus fans. Por lo demás, es una obra con un estilo propio y muy trabajado, que no necesita parecerse a otras para tener un gran nivel.

Un hecho interesante de esta novela es que el narrador parece estar contándote la historia de una manera muy cercana. Un narrador omnisciente que nos cuenta una historia para él ya pasada. Parece que mantuviéramos una conversación distendida con el narrador mientras leemos, lo cual nos da una lectura muy cómoda de la obra.

Una obra con un ritmo trepidante, que no deja lugar al aburrimiento, como buena obra pulp. Una historia muy potente y con giros argumentales inesperados y sorprendentes, a veces. Una obra que pide más historias sobre ese universo creado por el escritor... ¡Queremos continuación!

No te pierdas esta novela, acompaña al robot de protocolo Cypher en su peligrosa misión por el espacio.

Totalmente recomendada. 


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jueves, 6 de noviembre de 2014

Algunas citas célebres

"Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche."(Edgar Allan Poe)

"Es muy difícil pensar con nobleza cuando no se piensa más que para ganarse la vida."(Jean Jacques Rousseau)

"¡Si sólo Dios me hiciera una simple señal, como hacer un ingreso a mi nombre en un banco!"(Woody Allen)

"El hombre más poderoso es el que es dueño de sí mismo."(Séneca)

"El dinero no puede hacer que seamos felices; pero es lo único que nos compensa de no serlo."(Jacinto Benavente)

"Ningún tonto se queja de serlo; no les debe ir tan mal."(Noel Clarasó)

"¡Años de niñez en que el tiempo no existe! Un día, unas horas son entonces cifra de la eternidad."(Luis Cernuda)

"El camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría."(William Blake)

"El necio confunde valor con precio."(Antonio Machado)

"Tendremos guerra mientras existan la ignorancia, las nacionalidades, mientras haya una religión y un clero. Combatamos sin cesar la ignorancia; combatamos el funesto principio de las nacionalidades; por mi parte, yo no tengo país, todos los hombres son mis hermanos."(Carter)

"El internacionalismo es el verdadero descenso a la tierra del celestial propósito de fraternidad cristiana."(Fernando Savater)

"La nación es un sistema de egoísmo organizado."(Rabindranath Tagore)

"Cada nación se burla de las otras y todas tienen razón."(Schopenhauer)

"Cuanta más violencia, menos revolución."(Bart De Ligt)

"Adonde se da el mayor peligro crece también lo que podrá salvarnos de él."(Hölderlin)

"El patriotismo es la menos perspicaz de las pasiones."(J.L.Borges)

"La patria está dondequiera que uno esté bien."(Séneca)

"El artista debe ser únicamente y exclusivamente eso: artista. Con dar todo lo que tenga dentro de sí como poeta, como pintor, etc., ya hace bastante."(Federico García Lorca)

"El filósofo está sujeto a la burla de la mayoría, ya sea porque aparece como un hombre soberbio o bien porque desconoce lo que está bajo sus pies y se muestra perplejo en todas y cada una de las cuestiones."(Platón, "Teeteto")

"Haríamos el ridículo porque, siendo posible responder simple y brevemente, se recorre un camino infinito."(Platón, "Teeteto)

"Me repetiré hasta que me entiendan."(Voltaire)

"Mi meta es el origen."(Karl Kraus)

"Lo que es obligatorio, asimismo se dice, resulta pesado en toda cuestión a todo el mundo."(Platón, 
"Fedro")


"No hay nada tan extravagante e irracional que no encuentre algunos filósofos dispuestos a preconizarlo como verdadero" (Jonathan Swift, "Viajes de Gulliver")

citas

"¿No ha de haber un espíritu valiente?¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?¿Nunca se ha de decir lo que se siente?"(Francisco de Quevedo)

"Lo difícil no es mentir, lo difícil es mantener la mentira."(Un servidor)
"Qué gran mal usar mal el tiempo."(Jean Jacques Rousseau)

"Bárbaro soy aquí, puesto que no me entienden."(Ovidio)
"Todo gran cometido debe tener un principio, pero es en la continuidad hasta el final, hasta que se haya acabado totalmente, donde está la verdadera gloria."(Sir Francis Drake)

"No sé, no sé; pero creo que el poeta joven, cuando poetiza, se propone simplemente ser poeta."(José Ortega y Gasset, "La deshumanización del arte")

"Cuanto más sacrificado y pedregoso sea el camino, mayor será la satisfacción de mirar atrás y ver, orgulloso, el trabajo cumplido."(Andrés Chacón Harana)
"La afrenta que se hace a un hombre debe ser tal que no haya ocasión de temer su venganza."(Nicolás Maquiavelo, "El Príncipe")

"Solamente son buenas, solamente son seguras, solamente son duraderas aquellas formas de defensa que dependen de ti mismo y de tu propia virtud."(Nicolás Maquiavelo, "El Prícipe")

"Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido."(Pablo Neruda, "20 poemas de amor y una canción desesperada")

"Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido."(Pablo Neruda, "20 poemas de amor y una canción desesperada")
"Cualquier otro puede adquirir todos los conocimientos que poseo, pero mi corazón es exclusivamente mío."(Goethe)

"Donde quiera que vayas, ve con todo tu corazón."(Confucio)

"El corazón tiene motivos que la razón no entiende."(Blaise Pascal)

"El corazón puede hacer cualquier cosa."(Jean Baptiste Molière)

"Solo puede verse bien con el corazón; lo esencial es invisible para los ojos."(Antoine de Saint-Exupery)
"El que engaña encontrará siempre quien se deje engañar."(Nicolás Maquiavelo, "El Príncipe")

"Un hombre que quiera hacer en todos los puntos profesión de bueno labrará necesariamente su ruina entre tantos que no lo son."(Nicolás Mquiavelo, "El Príncipe")
"Idiotas hay a montones. Intenta ser original."(Un servidor)
"Quien cree que nuevas recompensas hacen olvidar a los grandes hombres las injusticias de que han sido víctimas, se engaña."(Nicolás Maquiavelo, "El Príncipe")

"Los hombres hacen daño o por miedo o por odio."(Nicolás Maquiavelo, "El Príncipe")

"No se debe jamás permitir que continúe un problema para evitar una guerra porque no se la evita, sino que se la atrasa con desventaja tuya."(Nicolás Maquiavelo, "El Príncipe")

"No es posible llamar virtud a exterminar a sus ciudadanos, traicionar a los amigos, carecer de palabra, de respeto. Tales medios pueden hacer conseguir poder, pero no gloria."(Nicolás Mquiavelo, "El Prícipe")
"El que pretende ser sabio tiene que saberlo todo, incluso reírse de sí mismo."(Un servidor)
"Los pueblos que han olvidado sus leyendas están destinados a morir de frío."

"El orden puro es la peor de las locuras, la peor de todas las muertes, la que nunca conoció la vida."(Edgar Morin, "El conocimiento del conocimiento")

"El conocimiento de la incertidumbre no sólo conduce a la duda, sino también a la estrategia."(Edgar Morin, "El conocimiento del conocimiento")

"De lo que no se puede hablar, mejor es callarse."(Wittgestein, "Tractatus Logico-Philosophicus")

"La vida y la muerte se encadenan de la misma forma que se desarrollan las cuatro estaciones."(Tchuang Tseu)
"Que Dios se apiade de mis enemigos, porque yo no lo haré."(George S. Patton)
"Solo los muertos ven el final de la guerra."(Platón)
"Procure no ser un hombre con éxito, sino un hombre con valores."(Albert Einstein)
"Yo nunca pienso en el futuro, llega demasiado aprisa."(Albert Einstein)
"Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas formas que el hombre puede elegir para ser un imbécil."(Ortega y Gasset)
"Exígete mucho a tí mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás muchos disgustos."(Confucio)
"Estudiad como si fuérais a vivir siempre; vivid como si fuérais a morir mañana."(San Isidoro de Sevilla)
"El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas."(William George Ward)
"La sonrisa es el idioma universal de los hombres inteligentes."(Víctor Ruíz Iriarte)
"Para los valientes el fusil no es sino el mango de una bayoneta."(NApoleón Bonaparte)
"Antes morir que odiar y temer, y antes morir dos veces que hacerse odiar y temer."(Friedrich Nietsche)
"Se puede confiar en las malas personas, no cambian jamás."(William Faulkner)
"Los libros tienen su orgullo. Cuando se prestan, no vuelven nunca."(Theodor Fontane)
"Cuando oigas a un hombre hablar de su amor por la patria, es signo de que espera que le pagues por eso."(Henry Louis Mencken)
"Sólo avanzada ya mi vida me di cuenta de ´cuán fácil es decir: no lo sé."(W. Somerset Maugham)
"El problema de la juventud de hoy es que ya no forma uno parte de ella."(Salvador Dalí)
"El único hombre libre es el hombre muerto."(Un servidor)

"Habla con suavidad, pero lleva un gran palo y llegarás lejos."(Theodore Roosevelt)