viernes, 31 de julio de 2015

ENTREVISTA A: Julio Martín Freixa.

ENTREVISTA A: Julio Martín Freixa.



-Antes que nada, quería saludarte Julio, es un placer tenerte aquí. Para aquellos lectores que aún no te conozcan (y para los que no te conozcan demasiado), ¿podrías presentarte en unas líneas?

—Si hay una palabra que me defina, tal vez sea esta: atípico. Un enfermero atípico, un escritor atípico, también fui atípico como deportista... Tengo la mente inquieta y siempre estoy maquinando algo. Cuando no ando metido en tres o cuatro cosas a la vez (que, generalmente, tienen poco o nada que ver entre sí) es que algo me pasa. A veces me gustaría que los días tuvieran más de veinticuatro horas, la verdad…

-¿Cómo fueron tus inicios en la literatura? ¿Puedes hablarnos un poco de ellos?

—En mi casa todo el mundo leía. Recuerdo que me ponía a «ordenar» los libros en la estantería, nada más aprender a andar, y me quedaba mirando las portadas. Los tebeos de Flash Gordon que me regalaba mi padrino Rafael me hicieron ansiar desesperadamente aprender a leer. También, con tres o cuatro años, ayudaba a mi abuela a escoger bolsilibros de terror en la droguería donde las intercambiaba. Memorizaba las portadas y, según ella, nunca repetí una. Con unos antecedentes así, era cuestión de tiempo que descubriera a Julio Verne, Lovecraft, Poe, Stevenson y compañía.

-Hoy vamos a hablar de tu novela “Furia desatada en Mundo Guerra”. ¿Qué puedes contarnos sobre ella?



—Un día, me dije: ¿por qué no elijo todos los elementos que más me gustan de todos los géneros relacionados con la aventura y los mezclo en un serial? Los amantes de la espada y brujería hallarán claras referencias, así como los de ciencia ficción ligera. Como personaje escogí al arquetipo de luchador implacable, pero como se ve a lo largo de la historia, resulta mucho menos plano de lo que puede parecer en un principio. Es que Tex Hardigan al final se hace querer…

-¿Qué es lo que te impulsó a escribir esta novela? ¿Cómo nació la idea?

—Lo que voy a contar no lo sabe casi nadie, así que podría considerarse una especie de primicia. Lo primero que escribí fue una novela bastante espantosa que, como era de esperar, fue rechazada por activa y por pasiva por todas las editoriales. Así fue como aprendí que hay que empezar con relatos. Busqué en Google y me apareció Relatos Pulp, una web especializada. En un principio, la saga de Tex Hardigan iba a ser un serial para aparecer allí por entregas. Pero antes, quise tener un buen colchón de entregas terminada, para poder cumplir con los plazos. De haber conocido por entonces la web Action Tales, tal vez habría aparecido allí y hoy no estaríamos hablando de la novela, quién sabe. Los cinco o seis primeros capítulos ya estaban acabados a falta de la revisión final, cuando empecé a colaborar con relatos en la revista Ánima Barda. Por aquel entonces, estaban dando el salto al papel y les presenté el proyecto. Al final salió publicado junto a la novela de Jesús Montalvo, 1938, en un curioso flipbook.

-¿Cuáles han sido tus influencias literarias o culturales para escribir la novela “Furia desatada en Mundo Guerra”?

—La principal es el cine exploitation de los 80, aderezado con las novelas de Robert E.Howard y las películas de Ray Harryhausen con sus muñecos en stop motion. Y, cómo no, la lucha libre, un pintoresco mundillo con el que estoy muy familiarizado y del que algo practiqué hace años.

-¿De qué trata la novela? ¿A qué género literario pertenece?

—Es una historia de Espada y planeta, como la saga de la Contratierra de Norman o la de John Carter de Burroughs. Hay una segunda lectura que subyace bajo las obvias aventuras más o menos trepidantes, que poco a poco va desvelando un panorama puramente de ciencia ficción que será desarrollado a lo largo de la saga. En realidad toda la historia es una alegoría a la sociedad en la que vivimos, pero que nadie se asuste. Huyo del gafapastismo como de la peste. También hay escenas picantes, drama…

-¿Qué le dirías al público sobre tu novela?

—Que le den una oportunidad si les gusta el pulp y las novelas clásicas de aventuras. No puedo decir que tenga una multitud de lectores, pero sí que son buenos lectores. No nos engañemos, nadie va a encontrar una joya de la literatura universal en Furia desatada en Mundo Guerra, pero del mismo modo que a Tarantino le gustan las películas de serie B, a un lector exigente le puede gustar mi novela. Incluso hay buen porno y mal porno, qué narices.

-¿Cuáles son tus influencias, en general, a la hora de escribir? ¿Tienes algún autor preferido?

—Quien me haya leído alguna vez adivinará que tengo debilidad por Curtis Garland, pero lo cierto es que empecé a leerlo hace relativamente poco, una laguna que estoy subsanando. Creo que me interesé por su obra gracias al grupo de Facebook dedicado a los bolsilibros, porque antes tenía el prejuicio de que era literatura de mala calidad. En realidad, hay de todo: de los bolsilibros el 80% son malos y el 20% buenos. Sin embargo, con Curtis Garland rara vez te encuentras algo malo (yo aún no), y mira que escribió más de 2000 títulos. Su forma de manejar las escenas para engarzarlas en la trama y su versatilidad son algo que trato de imitar. Lo mismo te hacía un western que terror o ciencia ficción. Luego, por supuesto, Howard y sus coetáneos. En novela negra me quedo con Dennis Lehaney y Preston y Child. En fantasía, Brandon Sanderson. Aunque lo que más leo son autores nacionales. Los hay muy buenos, como Jesús Cañadas, Manel Loureiro, Alberto López Aroca, Tony Jiménez, Pablo García Naranjo, Carlos Sisí, Alexis Brito, Rubén Fonseca… De los anteriores lo leo todo, o casi todo. Y tengo una especie de adicción compulsiva a la revista Barsoom que espero que no se me cure nunca.

-Has publicado la novela con una editorial que lleva poco tiempo en el negocio: Editorial Pulpture. ¿Qué tal la experiencia?

—Excelente, a todos los niveles. Desde que conocí a los editores en persona (Cris Miguel y Jorge Plana) con motivo de la presentación del primer número en papel de la revista Ánima Barda, no hemos dejado de hacer cosas juntos. En sus revistas y antologías he publicado un número indecente de relatos, algunos bajo seudónimo, cambiando siempre de género hasta tocar algunos que nunca imaginé que haría. Esa es la clave de Ánima Barda, una revista neopulp como no hay ninguna otra: los autores y editores interaccionan entre ellos para sacar el máximo rendimiento a cada historia. Lo cierto es que, desde mi llegada a la revista, mi forma de escribir ha mejorado como de la noche al día y además he conocido a gente excepcional.

-¿Dónde se puede adquirir la novela?

—La forma más sencilla es en la web de Pulpture, o también en la archiconocida Cyberdark. Hay librerías que también lo ofrecen, que pueden consultarse en la web. Algunas de ellas son Gigamesh o Estudio en escarlata. También hay una versión digital, por lo que me imagino que quien no esté dispuesto a pagar los 1,50 euros que cuesta en Lektu podrá pirateársela sin demasiados problemas. No obstante, como comprenderás, recomiendo las primeras opciones, más que nada para no cargarnos demasiado el mercado editorial, que ya está bastante maltrecho.

-¿Volveremos a ver pronto más aventuras de Tex Hardigan?

—Ya están las dos siguientes novelillas terminadas desde hace tiempo, y tan solo esperan a que Pulpture encuentre el momento oportuno para lanzarlas. Parece que saldrán en un solo tomo y lo que os puedo adelantar es que la segunda parte supera ampliamente a la primera. Y la tercera es un desmadre de proporciones épicas. Veremos aspectos de Tex Hardigan que lo harán muy humano ante nuestros ojos. Y la aventura se hará más y más trepidante a medida que se cuece el clímax.

-Antes de finalizar la entrevista, me gustaría que nos hablaras de tus próximos proyectos literarios, ¿qué puedes contarnos sobre ellos?

—Hay contactos con una editorial para la publicación de un par de obras inéditas de las que aún no puedo hablar. El último año he escrito tal vez demasiado y ahora hay que darle salida. Habrá que esperar a que la cosa esté hecha para anunciarlo más detalladamente. También hay otra cosilla de la que tan solo diré que es algo que nunca se ha visto en este país y que mola un huevo. Y luego está el podcast Proyecto Pulp, al que me acoplé con bastante cara dura al lado de nombres como Raúl Montesdeoca (La máquina del juicio final), Lem Ryan (no hace falta referencias), Javier Jiménez Barco (Barsoom), Paulo César Ramírez (Reward) y Pako Domínguez (Dlorean). Aunque la mayor parte del tiempo permanezco en silencio con la boca abierta y mis únicas aportaciones suelen ser manidos chistes sobre calvos...

-¿Algo que quieras añadir?

—Me gustaría mandar un saludo a un grupo de autores noveles que va a dar mucho de qué hablar en un futuro no muy lejano. Son: Jorge R. Del Río, Áxel A. Giaroli, Rubén Fonseca, Felipe Orce y un tal José Antonio Herrera. Sois unos cracks y lo sabéis.

-Creo que me suenan, sobre todo este último, pero no recuerdo de dónde (risas). Y, bueno, poco más, muchas gracias por tu tiempo, este blog es tu casa, esperamos poder contar contigo para entrevistas futuras.


—Ha sido un honor, ya sabes que yo me apunto a un bombardeo. 

PD.: Si te ha gustado esta entrada, no dudes en seguirme a través de Facebook (https://www.facebook.com/ReinosdemiImaginacion), blogger o twitter (@joseherrera301). Y no dudes en comentar y/o compartir la entrada!!

1 comentario:

  1. Una buena forma de conocer al autor tras Tex Hardigan :)
    esas alusiones al segundo y tercer volumen de la saga solo consiguen que se me pongan los dientes largos.

    Suerte con esos proyectos misteriosos, Julio, seguro que todo saldrá bien.

    ResponderEliminar